Con la llegada proyectada de 36.000 turistas nacionales e internacionales, el evento musical no solo reunirá a leyendas del rock y la música latina, sino que consolidará a la capital colombiana como un epicentro del turismo masivo y la reactivación económica.

La capital colombiana se alista para convertirse en el epicentro musical y cultural de América Latina este 12 y 13 de septiembre, cuando el Parque Simón Bolívar abra sus puertas a una nueva edición del Festival Cordillera. Sin embargo, los acordes de leyendas como Ricky Martin, Andrés Calamaro, Caifanes, Cultura Profética y Andrés Cepeda resonarán mucho más allá de los escenarios: el evento proyecta inyectar $81.601 millones de pesos COP ($26.150.000 USD) a la economía bogotana.
De acuerdo con las estimaciones oficiales elaboradas por la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, el Instituto Distrital de Turismo (IDT) y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, el festival convocará a una multitud de 90.000 asistentes. De esta cifra, cuatro de cada diez personas (cerca de 36.000 asistentes) serán visitantes procedentes de otras regiones de Colombia y del exterior, consolidando el rol de los megaeventos como verdaderos motores del turismo urbano.
El turista cultural: el motor del consumo
El comportamiento de gasto entre el público refleja una marcada diferencia entre la audiencia local y los visitantes. Los datos del Observatorio de Turismo indican que, aunque los 36.000 turistas representan el 40 % del aforo proyectado, concentrarán el 58 % del impacto económico total, aportando cerca de $47.500 millones de pesos colombianos ($15.194.748 USD) a la ciudad.
Se calcula que un visitante gastará en promedio $998.000 pesos colombianos ($319,25 USD) durante su estancia en la capital prácticamente el doble que un asistente residente ($478.000 pesos colombianos ($152,90 USD)). Este flujo de caja impactará directamente en sectores clave como la hotelería, el transporte, la gastronomía y el comercio minorista.

Dinamización laboral y turismo de experiencia
La logística y puesta en marcha de un festival de esta envergadura también moverá la aguja del empleo formal e informal. La organización proyecta la generación de 3.117 puestos de trabajo, repartidos en 2.619 empleos directos (relacionados con producción, logística, montaje y seguridad) y 498 empleos indirectos vinculados a las cadenas de suministro.
“Los grandes eventos se están convirtiendo en una razón concreta para viajar a Bogotá. Cordillera lo muestra muy bien: cuatro de cada diez asistentes serán visitantes nacionales e internacionales y su gasto promedio estimado será prácticamente el doble del de un asistente local. Esto muestra el valor que tienen estos eventos para atraer visitantes y activar alojamiento, transporte, alimentación y compras, y nos da una oportunidad para conectar el festival con una experiencia más amplia de ciudad”, destacó Ángela Garzón, directora del Instituto Distrital de Turismo (IDT).
Garzón enfatizó además que esta dinámica representa una oportunidad para conectar el entusiasmo de los espectáculos masivos con una oferta turística integral, invitando a los viajeros a extender su estancia y disfrutar de la gastronomía, museos y parques de la ciudad durante el fin de semana.
Las proyecciones económicas corresponden a una estimación ex ante basada en la Encuesta de Caracterización de Asistentes a Festivales y Eventos Públicos 2026 (FEP 2026). Las cifras definitivas se ajustarán una vez concluida la investigación de campo posterior al evento.





