El próximo 12 de julio de 2026, el Ruidosa Fest vuelve a Lincoln Center por tercer año consecutivo, consolidándose como un espacio donde la música se cruza con comunidad, pensamiento y nuevas formas de conexión. La jornada, gratuita y abierta al público, hará parte de la programación de verano Summer for the City.
El cartel de este año reúne nombres clave de la escena latina contemporánea como Lila Downs, Francisca Valenzuela, Elsa y Elmar y Pabllo Vittar con su proyecto CLUB VITTAR, junto a propuestas como Rubio, Edna Vázquez y duendita. A lo largo del día se desarrollarán seis conciertos que reflejan la diversidad de géneros, generaciones y territorios de la música latina actual.

Más allá del escenario, el festival propone una experiencia integral con un panel de conversación, una masterclass y una feria del libro. Estos espacios buscan ampliar el diálogo en torno a la industria musical, la creación artística y las narrativas culturales, promoviendo el intercambio entre artistas y audiencias.
Uno de los momentos destacados será la masterclass “From Cultural Memory to Sound: Identity in Music Production”, liderada por la productora y ganadora del Latin GRAMMY®, Ella Bric. En este encuentro, se explorará cómo la identidad cultural y la memoria personal influyen en la producción musical, integrando elementos como ritmo, timbre y arreglos en la construcción de un lenguaje sonoro propio.
En los últimos años, Ruidosa ha fortalecido su impacto como movimiento cultural de alcance continental. En 2025, reunió a más de 30 mil asistentes en Santiago de Chile y convocó a miles de personas en Nueva York, combinando conciertos, paneles y activismo cultural. Ese mismo año, presentó una investigación sobre equidad de género en la industria musical latinoamericana, evidenciando brechas estructurales tanto en escenarios como en espacios de liderazgo.
Fundado en 2016 por Francisca Valenzuela, Ruidosa se ha consolidado como una plataforma feminista, interdisciplinaria e intergeneracional que conecta arte y activismo. A través de su programación, continúa generando espacios para que mujeres y disidencias creativas compartan sus historias y contribuyan a transformar la industria musical.
Con su tercera edición en Nueva York, el festival no solo reafirma su crecimiento, sino que amplía su alcance como agente de cambio cultural en la región.
